Rosario Granados, la reina del melodrama en el cine mexicano

Rosario Granados fue una actriz que supo interpretar el dolor y encarnar el sufrimiento en un gran número de películas que hoy son obras importantes de la cinematografía nacional.

Desde que comenzó su carrera se caracterizó por su “buena madera” para actuar, además de que gozaba de una belleza inigualable, la misma que se dice cautivó al actor mexicano Mario Moreno Cantinflas, quien la invito a incursionar en el cine mexicano luego que ella hiciera una corta temporada en el teatro y cine de Argentina.


Su nombre completo era Rosario Fiaschi Granados y nació en la Ciudad de México el 12 de marzo de 1925.

Fue en el año de 1949 cuando protagonizó una de las cintas más representativas de su carrera: El Dolor de los hijos, de Miguel Zacarías, por la que fue nominada al premio Ariel.

Su consagración llegaría demás con El gran Calavera (1949), dirigida por Luis Buñuel, e Inmaculada (1950) de Julio Bracho.

Sin embargo, Charito, como la llamaba cariñosamente el público mexicano, ya había probado las mieles del éxito con su participación en películas como La diosa arrodillada (1947), a lado de Arturo de Córdova y María Félix; Secreto entre mujeres (1948), junto a Miroslava Stern y Carmen Montejo.


Su trabajo en melodramas como Una mujer sin amor (1952), donde nuevamente hizo mancuerna con Luis Buñuel y La vida no vale nada (1954) de Rogelio A. González, donde participó junto a Pedro Infante, le hicieron ganarse el título como una de las reinas de este género.



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